viernes, 19 de octubre de 2007

Los dias de la humedad; parte II

Intentaban moverse y rendidos volvian a caer boca arriba sobre la banca de madera desgastada por el paso de los años. Entonces los idiotas permanecían ahí, completamente entregados al sopor de su delirio, profundamente inmersos en esa patética fantasía alucinógena, deleitados ante el collage de colores que el coctel de químicos en sus cerebros producía, sin darse cuenta que cada vez que accionaban ese émbolo y la sustancia recién sublimada viajaba por la jeringa de 2mm y através de sus venas y entraba en la fiesta del flujo sanguíneo hasta que se depositaba en los canales mas pequeños de sus mente y sus receptores se confundían y alocaban y su actividad cerebral se disparaba en flujos irregulares y ellos se sentían estupidos y extasiados, como a bordo de un dragon rojo en una fiesta de fuegos artificiales, era un suicidio. Ahi, boca arriba en una de las bancas, con las manos bien tensas y apenas entrelazadas sobre su pecho, el suicidio de estos imbeciles resultaba mas util que continuar con su inservible y mísera existencia. Su suerte había sido echada desde lo remoto de los tiempos, ellos serían los desechables; aberraciones sociales que estaban mejor ocupados así, tirados a la mierda de su vicio, que en cualquier otro lugar.

Continuara....

martes, 9 de octubre de 2007

Breve

Hoy llovio en la ciudad
Finalmente, un poco de frescura, en el calor de un verano que se extiende sin final.
Yo corri, mojado y fresco, de un lugar a otro.
Divertido, me gusta el agua.
Un saludo a todos.

lunes, 8 de octubre de 2007

domingo, 7 de octubre de 2007

La muerte de una rosa


Y en ese justo instante, una bala atraveso el centro de la fragil criatura.
Y asi, de una forma tan espontanea como su genesis, su muerte concluia.

sábado, 6 de octubre de 2007

Envolturas

Un sitio que me parecio habia que ver.
Solo por la envoltura ya me los quiero comer!!!

http://pingmag.jp/2007/08/31/japanese-packaging-design-series-1-gifted-with-beauty/

viernes, 5 de octubre de 2007

Los días de la humedad

Amanecía en la ciudad de los cielos rojos donde en realidad nunca obscurece.
Como un dinosaurio terrible, la neblina lo cubría todo. Allá engullía la punta de los edificios, acá, suave y delicado abrazaba los faroles. Como enormes troncos, sus patas en las calles, inamovible.
Se sentía un aire de atemporalidad, una sensación de vértigo, como justo cuando algo grande está a punto de ocurrir y el tiempo de pronto se alenta y se estira para rematar como con un ligazo el desenlace del explosivo evento.
Dentro del cuarto, en el sexto piso de un edificio viejo que en su esplendor fuese un lujoso hotel con sus candiles y mosos y pisos de marmol y tinas de oro y mas mosos y mucamas y la gente usando pesados abrigos de piel y choferes y cocineros y lobbies y y dandies paseando y cantidad de tesoros y valijas y la biblia en un cajón y mesas y bancos otomanos y sábanas de algodon egipcio de 800 hilos y ahora era poco más que un edificio de apartamentos de paredes delgadas y tuberías goteando y ocasionalmente ratones corriendo y cerrojos que se atascaban y un elevador que rechinaba y escaleras de emergencia llenas de colillas de cigarro, sus cuerpos tibios se desentendían.
Los dos, cuerpos sudorosos y tibios, inundando el cálido cuarto con un aroma dulce, yacían inmobiles, respirando profunda y rápidamente, esperando obtener del aire algo mas que humedad de esa mañana pegajosa, como dos cachorros que caen rendidos despues de juguetear y se tiran a recuperar la respiración. Y es que era tal la humedad que uno casi podía comerse el aire a mordidas, masticar el viento y escupir nubes. Básicamente, era como estar dentro de una pecera, y me temo que si a alguien se le hubiera ocurrido y hubiera intentado lo suficiente hubiera sido posible levantar el vuelo y nadar en esa gran pecera que en ese momento cubría la ciudad.
Afuera del cuarto, en el parque en el centro de la ciudad, donde solían pasear mujeres de vestidos pomposos empujando carreolas cubiertas en sedas de claros colores, los vagabundos se ahogaban en su delirio. El piso cubierto de jeringas, las venas hinchadas, los ojos rojos, las sonrisas desfiguradas, y esos cuerpos aplomados en las bancas de este, ahora, triste lugar. Una gota rodaba por sus mejillas.

Continuará.........

jueves, 4 de octubre de 2007

A un gato

Eres felina, porque vienes y juegas conmigo, y me rasgunas y me enganas, y te vas. Vuelves y te entregas, juguetona y orgullosa, te duermes, y me exijes caricias y juegas conmigo un poco mas.

Eres felina por hermosa, porque duermes, y me despiertas para jugar, y te vas. Eres felina por sensible, por sutil y por tramposa. Por esbelta, misteriosa y por silvestre.

Eres felina porque te atrapo y te me escurres. Porque sonries, porque regresas. Eres felina; y me encantas.

lunes, 1 de octubre de 2007

Una canción puso en palabras justo lo que pensaba:

Nada parece pasar página a este anhelo todo menos lánguido,
¿Cuál es la lógica de que se abra para mi
tu boca tan magnífica?